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La cuna
Hay que tener en cuenta que, en principio, es mucho más cómodo emplear el capazo o mini-cuna para el mejor transporte y control del niño a cualquier lugar de la casa al que se traslade la madre. El bebé puede estar y dormir en el moisés hasta los seis meses (depende de factores como el crecimiento del niño, su movilidad, etc...)
La cuna puede ser de madera o bien metálica, pero se aconseja que tenga unos laterales de barrotes para ver mejor al niño, con una separación de ellos de seis o siete centímetros. Además, existen modelos con somier graduable en altura, para variarla en función de la edad del niño. En las cunas altas es recomendable que los laterales de estos barrotes se deslicen hacia arriba o hacia abajo, para que la madre pueda coger bien al niño.
Requisitos:
Llevar frenos si tiene ruedas que la deslizan fácilmente, o bien ruedas únicamente en dos patas. Es necesario que la cuna tenga una buena estabilidad.
Cierres de los laterales seguros para que el niño no se pueda caer, ni abrirlos él mismo desde dentro.
Somier y colchón duros, lo suficientemente fuertes como para resistir con facilidad repetidos saltos del niño. El colchón ha de encajar en la cuna, sin más de dos centímetros de separación con esta, para evitar que el niño introduzca la cabeza. En los primeros meses no se aconseja utilizar almohada, se le pondrá más adelante cuando ya pueda mover la cabeza.
La pintura o barniz de la cuna han de ser inofensivos para el niño, pues puede chuparlos frecuentemente.
Su tamaño ha de ser bastante grande pues el niño crece rápido. El niño dormirá en la cuna hasta los cuatro o cinco años.
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